Niña de Plata
De tu vientre de luna
se desprendieron
escarchas de plata:
tus hijos, al fin.
Escucha, niña de plata,
cómo tus hijos te cantan
y te preguntan al fin:
dime, señora de altas estancias,
cómo te alcanzamos
y cuidamos de ti,
si después de tantos años
nos hemos bebido el agua
de tus ríos sin fin.
Dime, dueña del alba y de la aurora,
cómo abrazarte sin quebrarte,
cómo quererte sin asustarte;
pues tan alta es tu medida
que no quisiera romper ni una sola
nota de la melodía
que hizo perfecta tu vida,
tu bello arte y tu armonía.
Gracias mamá.